sábado, 19 de marzo de 2011

Violación del alto el fuego, Comienza la Batalla de Benghazi

Milicianos rebeldes toman posiciones en el frente de este de la ciudad de Benghazi

El viernes, día sagrado para los musulmanes, Benghazi amanecía con la resaca de la celebración por la decisión del consejo de seguridad de las Naciones Unidas. Aparentemente, llegaba otra buena noticia con el anuncio de alta el fuego unilateral e inmediato por parte del dictador Muanmmar Kadaffi. Mustaffa, un empresario libio que abastece de internet por satelite a algunos periodistas que aquí se encuentran desconfía. “Cada vez que Muanmmar abre la boca es para mentir. Intenta dividirnos...”, dice mientras le da un largo trago a su café turco. “...si bajais al frente podreis comprobarlo”.

La carretera que lleva al frente está despejada, pero el conductor no se fía. En el primer check point rebelde nos avisan de que la ruta esta salpicada de patrullas de Kadaffi que se han colado camuflados en la inmesidad del desierto. Quince minutos antes llegar a la entrada de Ajdabiya el paso está cerrado por un reducto de guerrilleros de la revolución que se reavastecen en retaguardia. Oussama, es un ingeniero benghazino que reside en Cambridge desde hace años. Se disculpa y nos explica: “los combates son intensos dentro y en las afueras de Ajdabiya”. Ellos, los rebeldes, controlan los accesos norte y oeste y parte del centro. Los otros dos accesos y la parte sur de la ciudad, incluido el hospital, son controladas por los mercenarios de Gadaffi. “Hay regulares, si. Pero también he visto hombres de la panáfricana y soldados asiáticos”


Miliciano rebelde se oculta durante el tiroteo en la carretera de Qan Yunnis, en las afueras de Benghazi

Durante la estancia en el check point, varios guerrilleros se acercan a suplicar que hablemos de esta brutal violación del alto el fuego, también reclaman la intervención para asegurar la exclusión del espacio aéreo. “¿Dónde están los aliados?¿Dónde está Francia? ¡¡Nos están bombardeando!!” comenta otro guerrillero en un inglés básico, mientras otros guerrilleros se agolpan alrededor hablando y haciendo señas, está evidentemente nerviosos.

Miliciano rebelde subiendo a una azotea a tomar posiciones durante el aslato a Benghazi.

A la noche, las comunicaciones en Benghazi habían sido cortada y el se habia perdido casi cualquier forma de contactar en el este de Libia. Solo una pobre conexión internet vía satélite permitía transmitir informaciones de forma intermitente. Hacia las 22:00, hora local, se comenzaban a escuchar de nuevo las detonaciones y el tableteo de las ametralladoras en las afueras de la ciudad. Durante la madrugada, se escucharon bombardeos de artillería intensos y los combates eran muy cercanos a la calle Sharia Al-Jezaeer, donde están ubicados tres hoteles de la prensa.

A las 8 de la mañana, el ruido de los cazas sobrevolaba la ciudad de Benghazi y uno de ellos fue derribado. Las informaciones son muy confusas, pero según la cadena de televisión Al Jazeera, el avíón puede ser un Sujoy del ejercito rebelde. Si bien esto parece improbable, pues la fuerza aérea de la revolución es muy escasa y una violación de la zona de exclusión aérea les dejaría en muy mal lugar ante la comunidad internacional.


Miliciano rebelde repone un cargador durante el asalto de los gadafistas a Benghazi

Yendo a comprobar el derribo del aparato, se ha podido comprobar que el alto el fuego declarado por Gadaffi es poco más que una burla o trampa para calmar los ánimos de la comunidad internacional. Y si ayer el frente estaba a unos 150 Kmts. De Benghazi, hoy ya se luche inténsamente en el interior de la ciudad, a unos dos kmts. del Hotel Usu, sede en estos últimos días de las ruedas de prensa del Consejo Nacional Transitorio.

Los tiroteos son intensos y los guerrilleros se afanan en cada parar el avance de las tropas del dictador en cuadra. Se siguen escuchando cazas sobrevolando la ciudad y bombardeos de artillería pesada, así como detonaciones de granadas y lanzacohetes. Armados con Kalashnikovs, antiguos fusiles de principios del S.XX, cócteles Molotov, palos o machetes. Los guerrilleros tratan de resistir este último envite de los regulares y mercenarios Gaddafistas.

Así las cosas, la situación es que mientras se espera a que las fuerzas aliadas intervengan para evitar una masacre en Benghazi, Gadaffi aprieta al máximo con la idea de sentarse a la mesa de negociaciones con la capital rebelde sitiada o en sus manos. Ahora mismo, las informaciones son confusas, pero todo parece indicar que Benghazi, se encuentra rodeada y bajo asedio.


viernes, 18 de marzo de 2011

Extraño día en Benghazi

Ciudadanos de Benghazi besan la bandera libia durante un celebración

La mañana del 17 Benghazi amanecía tranquila tras los bombardeos del día anterior sobre el aeropuerto. Con la reunión del consejo de seguridad de la ONU a pocas horas, y tras ser rechazado su ejercito en la ciudad de Ajdabiya, a las 13:00 Kadaffi lanzaba un nuevo ataque aéreo sobre la varios puntos de la ciudad, concentrándose de nuevo en el pequeño aeródromo rebelde.

Los bombardeos, pese a conseguir acertar sobre el aeropuerto y dañar varios aviones comerciales de Libian Airways, supusieron una derrota táctica y moral para las tropas del dictador libio al ser derribados dos cazas MIG-21. Ambos se estrellaron en la periferia de la ciudad de Benghazi, en las localidades de Sidi Mansour y Banuni. La noticia corrió como la pólvora por la ciudad y cientos de personas salieron a las calles a festejar los derribos portando la bandera tricolor de la revolución.


Dos milicianos observan los bombardeos en el frente de la ciudad de Ajdabiya

Al caer la noche, los para militares gadaffistas que se esconden en la ciudad desde el levantamiento, volvieron a salir a las calles. Así comenzaba otra noche de combates de guerrilla urbana en Benghazi, esta vez, mucho más cerca del centro de la ciudad. De nuevo se echaban las persianas de los negocios y las calles quedaban vacías y en silencio. Un silencio solo roto por el ir y venir de camionetas “Pick Up” artilladas con ametralladoras pesadas y cargadas con milicianos del ejercito del 17 de febrero.

Las detonaciones y el tableteo de las ametralladoras duro desde la caída del sol hasta la medianoche. Entonces, al saberse el fallo favorable al cierre del espacio aéreo parte del consejo de seguridad de la ONU, de nuevo, millares de personas vencieron su miedo a salir a la calle para celebrar otra victoria más sobre las tropas del dictador Muanmmar Gadaffi. La segunda en un mismo día.

Miliciano del ejercito rebelde duerme en el desierto, cerca del frente de Ajadabiya

El camino hacia la “cornisse”, lugar en el que se encuentra el edificio del consejo de gobierno de la revolución, era un ir y venir de personas que con la recurrida bandera tricolor y cualquier tipo de arma de fuego, disparaban al aire y lazaban el grito de guerra de los muyahiddin del 17 de febrero: “Allah hu akbar” (Dios es el más grande)

Frente al edificio más emblemático de la revolución se dieron cita unas 8000 personas, aproximadamente, henchidas de ilusión y orgullo por la victoria moral. Coreaban cantos contra Kadaffi y su famnilia, y también a favor de la democracia que la revolución quiere traer a este pueblo. También se escuchaban coros a favor del pueblo francés y de su presidente Sarkozy, principal impulsor de esta resolución.“Francia, EE.UU, Italia... son grandes. Rusia, China y Alemania, son basura” Decía Mahmoud, un joven miliciano, en referencia a aquellos países que habían votado a favor de la resolución, o por el contrario se habían abstenido.


Milicianos preparan una pieza de artilleria sobre un pick up, cerca de Ajdabiya

La fiesta se extendió durante largas horas de la madrugada en el centro neurálgico de la revolución, y durante toda la noche, los disparos de la fiesta se confundieron con los combates que se libraban en los barrios periféricos.

La mañana de hoy llegó con el anuncio de alto el fuego unilateral e inmediato del Coronel Kadaffi. Si bien, he podido constatar a pocos kilometros de Ajdabiya que los combates siguen siendo encarnizados en esta población: principal via de acceso para los suministros de la parte liberada. Desde las 12 de la mañana la artilleria de los militares y mercenarios del dictador batían las lineas de los rebeldes y a las 18:00 hora local, aún se seguía peleando en el interior de esta ciudad de un 120.00 habitantes.


Ciudadanos benghazies durante una celebración frente al edificio del consejo de la revolucion

sábado, 5 de marzo de 2011

Siete días en Ras Ajdir


Refugiados egipcios camino del campo de refugiados de Choucha, a unos 6 Kmts. de la frontera de Ras Ajdir

Todo ha sido muy confuso esta semana...

El recuerdo que tenía de estas tierras era un atardecer en el desierto junto a una manada de turistas idiotizados. Todos montando a camello perdiendo la mirada en esos paisajes que abundan tan poco por Europa y creyéndonos, como poco, la reencarnación de Laurence de Arabia. Soñar es gratis y más de vacaciones.

Hoy, una semana después de aterrizar en esta tierra, son muchas las la imagen que se me vienen a la memoria. El campo de refugiados de Choucha, las avalanchas de refugiados en las frontera de Ras Ajdir, la violencia con la que se contenían y, por hablar de cosas agradables, las caravanas de civiles tunecinos cargadas con ayuda sacada de colectas y más colectas.

Se me hace difícil contar los dimes y diretes de este éxodo explosivo y espontáneo. Tampoco quiero repetir lo que ya se ha escrito. Todos sabemos que el mundo está lleno de hijos de puta, y que casi siempre, las acciones y decisiones de estos iluminados tienen consecuencias funestas para aquellos que pasan por el mundo sin más intención que sobrevivir, aunque ello les cueste la vida.

Miro al mar desde la terraza del hotel y me parece mentira que pocos metros más adentro, pocos días más atrás, todo esto fuera un caos abrumador. Hoy lo es, quizás no tanto. Reproduzco, como por inercia, las imágenes que cierra mi obturador y pienso que para qué hablar, para qué escribir. Quizás enseñar lo visto, tenga mucho sentido, más sentimiento y menos trampa.


Refugiado nigeriano camina por el campo de refugiados de Choucha,a unos 6 kmts de Ras Ajdir


Refugiados egipcios hacinados en el espacio entre la forntera libia y la tunecina en Ras Ajdir

Cientos de refugiados hacen cola para el desayuno en el campo de refugiados de Choucha

Refugiado egipcio mueestra su pasaporte a los contrabandistas armados con palos que ayudan en el control de la frontera de Ras Ajdir



miércoles, 23 de febrero de 2011

Casas si gente, gente sin casas; o sobre como minar la moral del ciudadano.


Tras unos cuantos días trabajando con un compañero sobre el tema, me he tomado la licencia de hacer un pequeño simulacro de aquello que le puede pasar por la cabeza a los que ven como su hogar se ve amenazado por hipotecas, en muchos casos abusivas. Pisoteados sus derechos constitucionales (Art. 47) y engañados por la gran trampa de los años de inflada bonanza, la gran mayoría de estás personas nadan inmersas en la depresión. Avergonzados por ser víctimas de la crisis, acosados por los perros de presa de los bancos y ninguneados por aquellas instituciones que deberían hacer prevalecer sus derechos ciudadanos sobre los del banquero, el futuro de estas personas pasa por perder la casa y seguir pagando eternamente al banco.... Este es un relato particular y, a su vez, es muchos. Todo lo que está aquí escrito es conclusión de los pensamientos expresados por los afectados que han pasado por delante de mi objetivo, si bien no tiene porque ser literal.

Uno de los afectados, en su casa, mostrando el auto que le insta a abandonar su domicilio en las próximas fechas

Nervios, agonía, ansia, depresión, vergüenza, miedo... Intentos de suicidio, frustrados y no. Asco, la vida es un asco, y las ganas de pelear son pocas cuando los incisivos del banquero de turno se clavan sobre tu familia. El estrés de un último plazo hipotecario al que no llegas porque, gilipollas de ti, has dejado que echen del trabajo, y con 56 a ver quien es el rico que te ofrece una migaja. Ya son dos años sin noticias de dios, y menos aún de un contrato. Las únicas noticias que llegan al buzón son para decirte que ese buzón, no muy tarde, ya no sera tuyo. Quizás de nadie. Quizás solo sean unos metros cuadrados más en esas miles de hectáreas superpuestas y atechadas que dan cobijo a nadie en esta tierra a la que tanto has dado. Otra no hay.

Si hubieras actuado de otra forma, si lo hubieras visto venir, si hubieras sabido que vivías dentro de una burbuja de jabón inmobiliario que iba a explotar al mínimo contacto. Si en lugar de un Golf hubieras comprado un Polo, o un ciclomotor (Ya puestos) Pero eso son chorradas, también había que pagar el regalo de la boda de tu hija, y el traje, la liga, el ramo y el rómulo y el remo... Pero aquel señor tan majo que trabaja detrás de la puerta que pone “director de sucursal”... Aquel te llamaba Señor Gonzalez ¿O era Don? Y el plástico color platino de las tarjetas resbalaba por su mano, como queriendo entrar en tu cartera sin límite de crédito. “¿Y si vienen las vacas flacas?” preguntabas escamado (bien sabías, mejor lo sabes hoy, que nadie da duros a 4 pesetas) “No se preocupe, no pasará. Y si pasa, no se preocupe, lo revisaremos y todo saldrá bien”. ¡¡Joder!! ¿¿¡¡y como no vas a creerte tu lo que dice ese señor!!?? Si gasta al día en gomina lo que tu en comer una semana. “Este tío, sabe de dinero”, pensaste. “Al menos, más que yo, que al final no soy más que un puto paleta”

Ya lo has probado todo. Y los buitres que prometían aplazamientos te han sacado hasta el último cuarto. Esta vez no fue la gomina lo que te despistó, fue el traje italiano con gemelos del copón. Ahora te preguntas porque esos ladrones están amparados por la ley y tu no. ¿Aún lo dudas? Yo se que no. Eres ciudadano de segunda: un puto esclavo demasiado mayor para esclavizar, por si aún no lo tienes claro.

Uno de los afectados frente al bloque de pisos donde se encuentra su vivienda. Horas antes de su desahucio.

Y aquella mañana, mientras tomabas tu café de prestado, escuchaste por la radio que no eras el único. Que había más como tu y que se estaban organizando. Por fin un rayo de sol en tu bruma. Aunque después de mucha reunión, aún estamos como antes. Aunque ahora vayas en manada, los lobos siguen salibando. Te van a comer igual, o no. Por lo menos, en tu manada, ya no te avergüenzas. Y empiezas a pensar en la revolución del desahuciado, pero esta nunca llega. Los arados también están avergonzados, el currela solo se mira en su espejo y los estudiantes aún están con la resaca de ayer. Ahora sois más, pero seguis estando solos.

Y ya se cuentan fácil los días para que te desahucien y, al despertar, ya son todo taquicardias. María, que ya no atiende a razones, hace tiempo que sucumbió a los antidepresivos. ¿María? ¿Dónde está maría? Su reguero de lágrimas hace imposible perderle la pista. Su rastro es húmedo como el de los caracoles y no te explicas como una persona puede estar 3 meses completos, con sus días y sus noches, llorando a moco tendido. A ti hace tiempo que se te secaron las lágrimas y ya has probado a abrir y cerrar la espita del gas tres veces esta semana, por si fallase el último recurso que interpuso tu abogado. Es la única salida noble que te queda. Has fallado. Eres un producto fracasado en esta sociedad. No has dado la talla, y los vecinos qué dirán. De aquí a la calle ya no hay nada, como mucho 48 horas. C-4. Tocado y hundido, te jodieron el porta-aviones. Ya solo queda ahogarse en el océano, o morir en la puta calle.

Ahogado y con la mitad de la hipoteca por pagar. Donde dije digo, digo diego; y ahora tu casa (¿o era de ellos?) se tasa a la baja. El Incisivo se prieta de nuevo, se ha comido tu casa y aún tiene hambre. Esta vez ya ves a tu hija acosada por el cobrador del frack, que no le quita las manos de encima. Se van a cobrar la deuda en carne si hace falta. “Por lo menos esto no es Ciudad Juarez”, piensas en un alarde de autoconsuelo. Solo para darte cuenta al segundo, que allí, en Ciudad Juarez, ya le habrías pegado cuatro tiros a ese hijo de la gran puta que ni tan siquiera se digna a recibirte. Ya no eres Señor González nunca más. Tampoco Don. En todo caso, eres un Don Mierda. El sistema y sus perros han acabado contigo. No eres más que otro ecce homo que camina cabizbajo y sin un duro por Terrasa Town queriendo morir, o no haber nacido.

Uno de los afectados accede al portal de su vivienda, cerca de Barcelona

miércoles, 19 de enero de 2011

La pipa del Sr. Brabo

Juan Antonio Brabo es mi abuelo por parte de madre y el último que me queda. Es un hombre tranquilo de 88 años, al cual le comienza a fallar la vista seriamente y, desde que tengo uso de razón (puede que antes) arrastra con él una sordera que -entre bromas familiares- es su gran excusa para escuchar solamente aquello que le interesa.

Desde que mi párvulo cerebro empezó a forjar su imagen como reconocible ha sido un viejo afable, de voz cálida y bien pulido acento maño. De gran fortaleza física y ojos grises, de mirada brillante y párpados agrietados... de amor incondicional para sus nietos y puñetazo en la mesa para con los demás. De cabeza despejada e ideas claras. Fumador indómito y buen historiador de sus historias, recuerdo escucharle de crío, siempre obnubilado y atento al humo que deshilachaba su pipa de maíz.

Sus aventuras más preciadas (o las mías, que todo puede ser) siempre han sido las de caza y pesca: pequeñas aventuras de jara y sedal que ahora evoca con más nostalgia aún. Su mirada parece buscar en cada pausa aquel tiempo en el que se desenvolvía por el monte como una célula más. Entre resacadores y sabuesos, entre rifles y grifones. Como una hoja: discreto en el puesto mientras la cuadrilla empuja al bicho hacia aquel tiro siempre certero, o no. Pues mi abuelo, como todo buen narrador, difumina a la perfección ese trazo que separa la realidad de la ficción.

Seguramente hoy, como en cada despertar, habrá hecho su gimnasia. lánguido y largo sobre la alfombra que hay junto a su cama, con su “calzón mariano” hasta el tobillo; y torpe, pero con mucha voluntad. Su cuerpo habrá empezado a flexionarse, como crujiendo, mientras lleva la cuenta por lo bajo y sus aparatos para los oídos comienzan a pitar en un ir y venir de agudos atroces. Seguramente se habrá sentado a la mesa con su café y su magdalena y, tras esto, habrá cargado la pipa con “Borkum Reef”, dándole una bocanada soberana y dejando su rostro desdibujado entre la primera nube de humo aromático de cada mañana.

Mi abuelo y su eterna nube. Esa que, desde pequeño, aprendí a seguir con la mirada, pues nunca se sabe cuando será la última historia del Sr. Brabo.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Nueva tierra vieja Vol.2

Otoño infantil, no recordaba tu lluvia. Olvidé tus bofetadas de mar frío, también tu luz tamizada: extraño azul.

El viaje confortable de uno mismo enfrentado al viento... más quieto... más calmado ...


jueves, 11 de noviembre de 2010

Nueva tierra vieja

Solo hay por mostrar las mil maneras que uno busca de reengancharse a su tierra 8 años después de dejarla. Aún no he deshecho ni las cajas de la mudanza, aún sigo sin saber por dónde empezar, pero se que ahora quiero estar aquí: en esta tierra húmeda y tranquila por la que el tiempo se escurre sigiloso, como de puntillas.